El lifting busca reposicionar tejidos descendidos y mejorar contornos como el óvalo facial, la mandíbula y, cuando forma parte de la indicación, el cuello. El trabajo debe adaptarse a tu anatomía.
No está diseñado para eliminar todas las arrugas, manchas, poros o alteraciones de textura. Si el problema principal está en la superficie de la piel, debemos valorar otras herramientas, como el láser CO₂ cuando está indicado.
Posición y volumen tampoco son lo mismo. En algunos pacientes el lipofilling complementa el lifting, pero no se añade automáticamente ni sustituye siempre al reposicionamiento.
Una cara natural puede conservar surcos, movimiento y expresión. Mi objetivo no es borrar tu identidad, sino entender qué ha cambiado y qué tiene sentido tratar. También debemos hablar de recuperación y complicaciones antes de decidir.