La cirugía puede producir un cambio duradero, pero el rostro seguirá evolucionando desde una situación diferente. Las distintas regiones de la cara no cambian necesariamente al mismo ritmo.
Anatomía, calidad de los tejidos, hábitos, exposición solar, cambios de peso y envejecimiento natural influyen en esa evolución. No doy una cifra única de años como predicción individual.
Sentirse recuperado no significa que los tejidos hayan terminado de evolucionar. Entre los 6 y 12 meses podemos valorar un resultado más maduro, según la cirugía y el seguimiento previsto.
El mantenimiento se decide por necesidades, no por calendario automático. Láser, polinucleótidos, skin boosters o Morpheus8 pueden valorarse en pacientes seleccionados; no garantizan una duración concreta del lifting.